| El Penalti: Ex-futbolistas |
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| Escrito por Administrator |
| Miércoles, 14 de Abril de 2010 20:10 |
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Aviso a navegantes. No estamos preparados para la vida moderna. O mejor dicho, la mayoría de los que hemos jugado al fútbol no tenemos la formación suficiente para encarar con garantías el panorama que se nos presenta cuando decidimos colgar las botas. O cuando nos la cuelgan. Si colega. Hay vida después del fútbol.
Nos creemos los reyes del mambo pero la cruda realidad nos escupe a la cara nuestra falta de formación, nuestra falta de previsión. Nos creíamos que esto del fútbol duraba toda la vida. Confiábamos en que nos iban a respetar la jornada laboral de dos horitas de juegos con el balón y la visita a una ciudad andaluza cada dos semanas. Las vacaciones, bien. Cuarenta días en verano. Lo dicho. La ostia. Y resulta que no. Que acabas con treinta y pocos años tu fulgurante carrera labrada en campos de Tercera división, algunos tienen la suerte de haber pasado por Segunda B, y encaras lo que te queda de existencias literalmente desarmado. Dejaste tu estudios y ahora te cuesta la misma vida leer tres líneas seguidas. Ahorraste poco porque el salario no era muy puntual que digamos, y en algunos casos inexistente.
Le robaste a tus seres queridos los pequeños momentos, que en definitivas son los más grandes. Hipotecamos los mejores años de nuestra vida a cambio de vivir una irrealidad. Reconozco que me he divertido muy poco jugando al fútbol, acaso los primeros años. Se puede contar con los dedos de la mano del capitán garfio los entrenadores que me han enseñado algo. En el saldo a favor aparecen los muchos amigos que me he encontrado por el camino. Solo por esto ya ha merecido la pena ser futbolista. El fútbol nos absorbe. Nos aísla. Nos da una imagen negativa.
Renegamos de todo aquello que no sea pegarles patadas a un balón. Somos deportistas a medio formar. Descoordinados. Torpes. Hace varias semana comencé un curso de socorrismo acuático y rezo todos los días para no morir ahogado. Creo que estoy seguro, mis compañeros están aprovechando el curso. Me hubiera gustado escribir esta columna en otro momento, con el viento más a favor, sin cristales en el estómago. Pero también me hubiera gustado leerla hace veinticinco años, cuando empecé a darle patadas a un balón, cuando aún no sabía nada de la vida. No sé si tendría un buen trabajo o mi hipoteca estaría pagada, pero seguramente sabría nadar. |
| Última actualización el Miércoles, 14 de Abril de 2010 20:13 |








